Los buitres de aquí adentro


 

Por Rodolfo Braceli*

La Corte Suprema del Imperio dio fallo adverso para la Argentina en relación a los fondos buitres. Es grave el fallo, pero más que por los buitres de afuera, por los buitres de adentro. Compromete hasta el futuro de los nietos de nuestros nietos.

 

Grave la cuestión financiera pero mucho más grave el cretinismo moral de tantos dirigentes de la oposición y de tantos periodistas estelares que oscilan entre la vomitiva tibieza y la celebración del apocalipsis. Todos al compás de los pulpos medios de descomunicación que, desde el odio, apuestan a la hecatombe.

 

En un junio atravesado de Mundial retomo lo que escribí en esta columna en la pasada primavera, en el septiembre del 2013. Datos de diccionario: los buitres “comen carne muerta” y las hienas “cadáveres”. En esta patria estamos sembrados de humanos buitres que son hienas. Se los ve alentando un posible default (léase, apocalipsis).

 

Celebran las catástrofes, olvidan que las consecuencias las pagaremos todos. Entre tantos, sus hijos y nietos y los hijos de sus nietos.

 

¿Qué es la “buitredad”? Es un modo de ser, humano. Es una hermandad que apuesta por la hecatombe. Iba a decir: una hermandad de malparidos hijosdeputa. Pero para escribirlo así de redondo yo debiera tener consentimiento y absolución de las putas. (De paso recordemos que nadie hay menos “puta” que la que se gana los panes haciendo de tal. Ellas no se esconden en la apariencia, no están cosmeticadas por la hipocresía, no impostan buenas costumbres.)

 

Pero, ¿a dónde fui a parar? Antes de seguir con la “buitredad” siento que es urgente desagraviar a ciertas palabras usadas para definir conductas y personas espantosas. Desagraviar a las palabras “mierda” y “buitre” y “hiena”. Son palabras víctimas. Cuando en esta columna me explayé sobre cierto “periodismo de mierda”, necesité decir que a esa palabra, como calificativo, la mal usamos. Porque la mierda en sí no es algo dañino.

 

A propósito de mierda: eso es cierto periodismo que, con la careta de los buenos modales, enarbola la objetividad y la reconciliación, mientras inyecta odio, al compás del aterramiento. Hoy, ante el fallo adverso, se les nota el goce.

 

Estamos pulseando en el terreno de la deuda externa. Pero, reitero, los buitres de afuera son bebé de pecho al lado de los buitres de adentro. El fallo adverso en Nueva York, convalidando al juez Griesa, significa que no sólo habría que pagarle todo al 9 por ciento de bonista que no aceptó la quita del estado argentino, sino al resto: la Argentina quedaría crucificada por el default. Recularíamos hasta aquel apocalipsis insostenible de hace doce años.

 

Aquella descomunal deuda propiciada por los usureros internacionales y, desde adentro, por gobiernos muy dados a bajarse los pantalones, la tendrían que pagar nuestros hijos y nietos. Perdón, y los hijos de nuestros nietos.

 

Es legítimo estar en desacuerdo con el actual gobierno elegido por mandato de urnas. Pero lo que no se comprende es que nuestra dirigencia buitre festeje este presunto fracaso. ¿Y el futuro? Les importa menos que un carajo. Olvidan que un día de estos tendrán que gobernar. ¿Y cómo, cómo harán para gobernar? Patético detalle.

 

Enceguecidos por la necedad, otra vez los educados de siempre celebran el fallo adverso. Los grandes pulpos de la descomunicación, demostrando que hay libertad expresión, nos dan la dramática noticia relamiéndose. Celebrando al juez Griesa titularon “duro fallo en NY contra el gobierno”. Y titularon: “el gobierno perdió por goleada”. Desde un insólito cretinismo moral, confunden al país con el gobierno actual. Saborean la posibilidad de apocalipsis.

 

Este periodismo de mierda en su raíz es también buitre. A “buitre” el diccionario lo designa sustantivo masculino, lo aplica a aves carroñeras falconiformes. El diccionario nos avisa que el buitre negro está en extinción, pero no parece enterado del buitre financiero, que se multiplica.

 

Entre los significados de “buitre” hay uno colosal: “Buitre, sinónimo de lame culo”. A no indignarse, gentes educadas, esto sale en una punta de diccionarios: “Buitre: sinónimo de lame culo”.

 

El periodismo carroñero no es un monstruo, es algo humano. La peor especie de estos criminales no es la que evidencian tipos como el juez Griesa, es la que encarnan muchos compatriotas hoy felices por fallos como los del juez yanqui. Ese goce apátrida los pinta y define. Usureros de alma, están cariando a la democracia.

 

Más allá de las discrepancias con el actual gobierno, ¿cómo vamos a celebrar una tragedia ferroviaria, o una inundación, o el secuestro de la Fragatita Libertad, o este fallo que intenta confinarnos con una deuda descomunal?

 

¿Se puede concebir tanta miserabilidad, tanta buitredad? ¿No se dan cuenta los celebradores del deseado apocalipsis que a la deuda la pagarán nuestros hijos y nietos y nietos de nuestros nietos?

 

Cuando los buitres y las hienas, animales no racionales, se alimentan de carne muerta, de cadáveres, cumplen una misión dentro de la mentada ecología y del equilibrio de las especies. Nuestros pulpos medios de descomunicación y un sector de políticos, desesperados por el obsceno rédito electoral, proceden como buitres, como hienas. Pero en la ecología de la condición humana –que la hay–, lo que hacen es consumar un suicidio asqueroso, que atravesará varias generaciones.

 

Esto les importa un carajo. Lo que les interesa a estos baluartes de la ética es “honrar la deuda externa” (que ellos supieron conseguir). Pregunto: ¿usted conoce algún usurero al que le importe el planeta y la democracia?

 

No hay caso, definidos por el mismísimo diccionario son eso: lame culos. Por supuesto que los culos no tienen la culpa de ser visitados por estas lenguas criminales y usureras. Usureras de lesa humanidad.

 

Posdata: alguien ¡pronto! debiera avisarles a los buitres de adentro que apostar por el apocalipsis, para así ¡por fin! llegar a ser gobierno, es “irse por la canaleta” de la muerte. Es antidemocrático y pornográfico: es criminal.

Alguien debiera avisarles a nuestros buitres-hienas que no basta con que este gobierno estalle por los aires. Avisarles que, después de ganar las elecciones, tendrán que gobernar este flor de país. Nada menos.

 

* zbraceli@gmail.com / www.rodolfobraceli.com.ar

** Esta columna fue publicada por el diario JORNADA, de Mendoza, el miércoles 18 de junio de 2014

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