Comuna 15Noticias destacadas

La resistencia vecinal en Chacarita ante la pérdida del paisaje urbano

Tiempo de lectura: 3 minutos

 

 

 

La semana pasada, Roseti al 200 en el barrio porteño de Chacarita fue escenario de una postal  inusual. Convocados por el colectivo Amparo Ambiental Chacarita, vecinos y organizaciones territoriales llevaron adelante una intervención pública frente al inmueble para visibilizar y denunciar su inminente demolición.

 

Redacción ParqueChasweb

Bajo la consigna de asistir al funeral de una especie urbana en extinción, la comunidad escenificó un velorio simbólico mientras la desaparición de la casona aún está en curso, habitando ese frágil e incierto instante en el que una forma de vida resiste antes de convertirse en un mero recuerdo.

La protesta puso en primer plano la paulatina pérdida de un modelo de barrio caracterizado por casas bajas con patio, lotes permeables, jardines domésticos y fachadas artesanales que construyen un umbral poroso entre lo íntimo y lo común. Frente a la vivienda de arquitectura de proximidad y ventanas que conocen a quienes pasan, los manifestantes representaron el duelo colectivo por la desaparición irrecuperable del patrimonio histórico, la biodiversidad y la memoria local arrastrados por el avance del mercado inmobiliario. Durante la jornada, María Roveda, integrante del colectivo, remarcó la necesidad urgente de discutir el modelo de desarrollo actual, señalando que, si bien la ciudad necesita crecer, resulta indispensable conservar los edificios que constituyen la memoria viva de los barrios, advirtiendo que con cada demolición se extingue también un soporte ambiental clave para la absorción del suelo, la ventilación y la preservación del microclima.

En paralelo a la acción en la vía pública, la agrupación difundió una carta abierta dirigida al estudio de arquitectura Aja-Espil-Cobelo, responsable del nuevo emprendimiento, abriendo un debate ético sobre el rol disciplinar en la transformación del territorio. En el escrito, firmado por vecinos y profesionales del espacio, se interpeló directamente a los proyectistas para remarcar que la legalidad del Código Urbanístico no agota su responsabilidad ética. Cuestionaron la concepción del lote como una simple superficie edificable e instaron a reflexionar sobre la posibilidad de que la arquitectura contemporánea dialogue con lo existente e integre fachadas o jardines consolidados durante décadas, pidiendo no menos sino «más arquitectura» capaz de leer el sitio antes de sustituirlo.

La misiva analizó además las definiciones del propio estudio, que suele catalogar a los habitantes como «el público» de sus creaciones. Desde Amparo Ambiental Chacarita rechazaron la figura del vecino como un espectador pasivo o mero destinatario de una obra ya concebida, reivindicando su rol como cohabitantes e interlocutores indispensables en la producción del entorno urbano. La comunidad ofreció el escrito como una adenda viva al proyecto, invitando a los profesionales a revisar sus decisiones y evaluar el valor que ganaría el diseño si optara por preservar parte de la estructura original.

En forma complementaria a la movilización, la organización confirmó la presentación de al menos dos pedidos formales de acceso a la información pública ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mediante esta herramienta administrativa, los vecinos buscan acceder de manera transparente a los expedientes oficiales para verificar la fecha exacta del permiso de obra, la normativa urbanística aplicada, la altura autorizada para la nueva construcción y la cantidad total de pisos proyectados.

El conflicto en torno a Roseti 202 expone una vez más la tensión estructural que atraviesa a distintos barrios porteños entre el desarrollo inmobiliario privado y la protección del patrimonio ambiental y arquitectónico. Ante la multiplicación de inmuebles históricos destruidos antes de recibir protección formal, las agrupaciones vecinales insisten en la necesidad de consolidar mecanismos institucionales de catalogación, agilizar las evaluaciones técnicas estatales y garantizar la participación ciudadana vinculante antes de autorizar intervenciones irreversibles sobre la identidad del tejido urbano.

 

 

 

 

 

 

 

Portal de Parque Chas

Redacción

Deja una respuesta