«La valoración es una adaptación a la realidad frente a esta pandemia»

 

 

 

ParqueChasWeb habló con Lelis Adriana Paladino, directora de la Escuela Pública de Parque Chas «Petronila Rodríguez», para conocer cómo es educar en cuarentena y cómo se ha desarrollado el primer cuatrimestre de este ciclo lectivo 2020, en un contexto de modalidad de educación remota de emergencia.

 

 

Por Fernando Belvedere

 

 

Por la pandemia de Covid-19, desde el 16 de marzo las clases presenciales están suspendidas en todo el país. A cuatro meses de esa decisión, la tarea pedagógica en todos los niveles ha tenido que adaptarse a esta nueva realidad. Los soportes tecnológicos son las herramientas que están mediando entre docentes y alumnos para que los ciclos lectivos no se detengan.

 

En una nota titulada Las escuelas después de la pandemia publicada en Le Monde Diplomatique, los especialistas en educación Inés Dussel, Patricia Ferrante y Darío Pulfer señalan: «Repasemos los ejes estructurantes o fundamentos del proceso pedagógico y cómo fueron tensionados por la pandemia. En principio estuvo la modalidad: de la presencialidad a la educación remota. De manera rápida se introdujeron prácticas novedosas en el sistema educativo. En el proceso se apeló a términos corrientes en otro espacio, radicalmente distinto a la escuela física como es la modalidad a distancia o virtual. Por momentos quiso establecerse una sinonimia. En realidad se estaba transitando a una modalidad de educación remota de emergencia. No había sido planificada ni era el resultado de un proceso intencional. Era la respuesta rápida y desesperada para sostener un proceso bajo otras formas siguiendo el lineamiento de la política educativa de “continuidad pedagógica”. Las escuelas, directivos, docentes, familias y alumnos en intensa movilización fueron pasando por distintas fases: comunicación, envío de tareas, provisión de recursos, hasta procesos más reflexionados de selección de materiales, organización de propuestas, etc.»

 

Otro tramo de la nota describe que a largo de estos cuatro meses, esta experiencia fue desnudando varias realidades como fallas en la conectividad, escasez o inexistencia de equipos, ambientes compartidos y otras complicaciones que empezaron a poner en cuestión la transposición natural del aula a la casa. «Se fueron visualizando situaciones de desigualdad y de escasez, situaciones que no sólo afectaron a las familias, sino a las casas de los docentes. Surgió un lento reconocimiento y valorización del carácter igualador del espacio escuela, en términos de las iguales oportunidades que ofrecen un mismo ambiente y una relación física con los profesores», completa.

 

En el mes de junio, un fallo judicial ordenó al Gobierno porteño garantizar el acceso a Internet en Villas y Asentamientos de la Ciudad. El mismo, fue en respuesta a un amparo colectivo iniciado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia y el Observatorio del Derecho a la Ciudad en el que se describe que «la población afectada está comprendido por niños, niñas y adolescentes en edad escolar obligatoria en situación de vulnerabilidad social de establecimientos educativos de gestión pública y de gestión privada con cuota cero, a quienes se les deberá otorgar una computadora portátil, notebook o Tablet».

 

En cuanto al método de calificación, se decidió que lxs alumnxs no serán calificados mientras las clases presenciales estén suspendidas. En su lugar, los docentes deberán realizar una «valoración pedagógica» de los desempeños de sus estudiantes. El Ministerio de Educación porteño hizo circular un documento entre las escuelas donde se indicó que la extensión de los bimestres y trimestres pasó a un período cuatrimestral con fecha de finalización el 30 de junio. «La valoración pedagógica se implementará para reforzar la retroalimentación entre docentes, estudiantes y familias, con el fin de que permita anticipar qué estudiantes requieren de mayor acompañamiento. Por lo tanto, en ningún caso llevará una nota numérica», informaron desde esa cartera.

 

Para hablar de todos estos temas, conversamos con Lelis Adriana Paladino, directora de la Escuela Pública de Parque Chas “Petronila Rodríguez”. Durante la charla, conocimos de primera mano, cual ha sido la experiencia pedagógica durante este primer cuatrimestre en la comunidad escolar de “La Petro”.

 

 

-Lelis ¿Hasta el momento y desde el inicio de la cuarentena ¿qué resumen nos podrías hacer sobre esta experiencia inédita de educación a distancia?

-Como equipo directivo y como cuerpo docente tuvimos que ir reinventando nuestra tarea para poder sostener nuestro rol. Concebimos nuevas estrategias, andando y desandando caminos y fortaleciéndonos desde un principio colectivo: la colaboración, la empatía, la solidaridad y la creatividad se transformaron en nuestras banderas.

 

Institucionalmente, acordamos que la valoración pedagógica es el concepto que nos permite formalizar el seguimiento de aprendizaje para poder documentar y dar testimonio de la información sobre el proceso de los chicos y las chicas. Nuestra intención es mantener un vínculo continuo y estrecho que implica abordar lo pedagógico, lo social, lo cultural y afectivo.

 

No estamos valorando educación a distancia, sino que es la vinculación pedagógica en este contexto de aislamiento que se da por la emergencia sanitaria. Además, está nuestra intencionalidad como institución pedagógica que se sostiene en el acompañamiento, seguimiento y vinculación con mirada de contexto, incentivando los aprendizajes para dar cuenta del trayecto realizado por los niñxs.

 

Utilizamos muchos canales de comunicación en este primer cuatrimestre. Lo que nos propusimos, es llegar y vincularnos con todos los alumnxs. No con todos nos comunicamos a través de Internet. Algunas familias han tenido que vincularse a través de tareas escritas que realizaban los docentes: se las imprimían en la escuela y cuando iban a retirar el bolsón de alimentos, se formaliza la entrega a las familias de los trabajos prácticos con el compromiso de que a los 15 días, cuando volvieran por la siguiente vianda, traer las tareas para ser evaluadas y a su vez entregar nuevas actividades.

 

 

-¿Cuál ha sido la respuesta de los chicxs y de los padres?

 

-Para todos fue un aprendizaje. Nosotros tuvimos que empezar a ejercitar en las distintas plataformas digitales y a su vez enseñarles a los alumnos cómo trabajar. Al principio, se arrancó con el blog escolar para iniciar las actividades. Le pedimos  a los miembros de cooperadora que nos ayudaran a armar una lista de correos electrónicos ya que el cuerpo docente no estaba acostumbrado a comunicarse con las familias a través de esta modalidad. Entonces encontramos la forma de coordinar con cooperadora y con los padres encargados de cada grado de armar esa lista de mails. Y así arrancamos para empezar a conectarnos. No fue una tarea sencilla pero lo logramos. Hubo buena respuesta de los padres a pesar de las dificultades. Yanina, una profesora de la escuela, nos guió en el uso de todas las herramientas informáticas. Después se crearon unos Padlets por grado y ahí cada profe subía los trabajos con las actividades para los alumnos.

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No hacemos clases por zoom, pero si conversatorios con los padres a través de estas plataformas. De parte de ellos tuvimos buena respuesta. También de a poco fuimos perfeccionando todas estas cuestiones.

 

 

-¿Cuáles han sido los mayores inconvenientes que se han presentado con esta modalidad?

 

-Fueron muchos, principalmente el aprender a utilizar todas las plataformas digitales y la presión de dar una respuesta adecuada de nuestra parte a las familias. El desafío fue equilibrar las demandas con los conocimientos que nosotros teníamos de las herramientas nuevas, lo poco que sabíamos. Cuerpo directivo y docentes se fueron adaptando al momento. Se logró el objetivo porque entre todos hubo colaboración y así salimos adelante.

 

 

-¿El sistema de calificación de los alumnos ha continuado igual, o se ha tenido que adaptar provisoriamente a esta modalidad?

 

-Ese fue un tema de mucho debate entre los docentes y autoridades. Esta pandemia ha hecho que las familias provisionalmente tengan que desarrollar un rol al que no estaban preparados. En momentos en que las familias están transitando muchas incertidumbres (las mismas que nos incluye a nosotros los docentes). La calificación no es la misma al no ser presencial, se habla de una «valoración».

 

¿Nosotros que podemos valorar? Yo creo que hay que valorar todo el esfuerzo de la familia junto con los alumnos. Me parece que este es el tipo de valoración: el esfuerzo que le significa a las familias dedicar un tiempo a lo largo de los días, sobre todo para aquellas que tienen dos, tres, cuatro hijos; y que se tienen que repartir con las actividades de cada uno.

 

La valoración es una adaptación a la realidad frente a esta pandemia y aislamiento que estamos viviendo.

 

 

– ¿Crees que por este año se seguirá trabajando en la modalidad virtual? ¿Qué se les informa desde el Ministerio de Educación de la Ciudad?

 

-Cuesta mucho pensar cómo vamos a seguir. Creemos que por ahora no habrá cambios en lo inmediato y se mantendrá la virtualidad. Hoy no están dadas las condiciones para volver al modo presencial. Los espacios, las conductas de los alumnxs en el cuidado de cada uno. Todavía no tienen del todo internalizado los hábitos de lavarse las manos, usar barbijo, de no acercarse físicamente a otro, darse un abrazo, un beso o jugar juntos. Rutinas que a los grandes nos cuesta incorporar, mal se lo podemos pedir o exigir a los chicos.

 

Todavía estamos tratando de ver de qué manera podemos llegar a todas las familias con la tarea diaria, sabiendo que el Gobierno porteño todavía está debiendo la entrega de las herramientas de trabajo que necesita cada alumnx. En nuestra escuela, de Primero a Cuarto grado y también de Quinto, todavía no recibieron sus notebooks. Por lo tanto, nuestra tarea se hace más difícil. Muchos de ellos dependen de los dispositivos que tengan o no en sus casas. Para estos casos, los docentes generan las tareas en papel ya que hay trabajos prácticos que, por ejemplo, no pueden realizarse a través de un celular que tiene una pantalla muy chica.

 

Insisto, para que docentes y alumnxs puedan desarrollar normalmente la tarea pedagógica, el Gobierno de la Ciudad y su Ministerio de Educación tienen que entregar las herramientas necesarias para poder cumplir con la tarea. A los docentes que no son titulares no se les entregan notebooks y muchos de ellos trabajan desde sus celulares.

 

Desde el Ministerio periódicamente generan encuestas para relevar las condiciones de conectividad y la disponibilidad de herramientas de trabajo en las escuelas. Nosotros ya hemos respondido que nos están faltando elementos para poder trabajar. Después de casi cinco meses, todavía no tenemos ninguna novedad o devolución de nuestras necesidades que detallamos en dichas encuestas. En estas condiciones, nos sentimos desprotegidos y abandonados, y por lo tanto estamos imposibilitados de exigir a las familias lo que ni siquiera nosotros tenemos. A pesar de esta dificultad, desde la escuela estamos dando lo mejor de nosotros para que esta situación no nos impida cumplir con la tarea diaria en este contexto de modalidad virtual.

 

Como directora de esta escuela no me siento contenida por el Ministerio de Educación porteño pero si por los supervisores del Distrito Escolar 15. Ellos me acompañan en todo sentido desde lo pedagógico hasta las cuestiones referidas a los bolsones de comida o viandas que reciben los alumnos.

 

Por último, quiero agradecer a todo el equipo docente por su esfuerzo diario. Hace nueve años que trabajo aquí y los docentes siempre han respondido y han puesto el hombro aportando ideas y soluciones.

 

Nuestra Escuela Pública Petronila Rodríguez la hacemos entre todos. Cuerpo directivo, docente, auxiliares, padres de cooperadora que siempre nos apoyan y también muchas familias que siempre se acercan desde un lugar positivo y constructivo. A todos ellos mi gran agradecimiento. La escuela siempre irá por la búsqueda de logros. Si se vuelve a la modalidad presencial deberá ser de una forma que todos estemos protegidos en las condiciones adecuadas para poder desarrollar nuestra tarea sin que nadie corra riesgos de salud.

 

 

 

 

 

 

 

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Redacción

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