“Es revolucionario producir tu propio alimento”

 

 

 

Carlos Briganti, referente del colectivo El Reciclador Urbano, conversó con los integrantes del programa “La voz de las Comunas” (miércoles de 19 a 21 Radio Asamblea), sobre la experiencia de las huertas urbanas agroecológicas en barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

Por Fernando Belvedere

 

“La huerta se lleva debajo de las uñas”, dice Carlos Briganti desde su terraza en el ph de Chacarita donde en 60 metros cuadrados armó una huerta, durante la grabación vía zoom del programa “La voz de las Comunas”.

 

“Mi vínculo con la tierra es desde que nací. Acá, en Chacarita, armamos El Colectivo Reciclador Urbano con huertas en veredas y terrazas. Somos un grupo muy activo que se fue especializando y cada uno tiene su huerta, además formamos un club de compostaje. Frutas en la ciudad donde forestamos paltas, nísperos y moras porque entendemos que la ciudad debe tener alimento sano y de cercanía. Otras de las “patas”, es Huerta Urbana, donde armamos huertas en las veredas mayores a 3 metros y medio. Las armamos con viejos neumáticos (en Argentina se desecha 18 millones de neumáticos por año). Las huertas las hacemos por necesidad, entendemos que además esta es una manera visibilizar lo que termina en un relleno sanitario, por lo tanto generamos espacios verdes y producimos alimentos de calidad. En las veredas sembramos tomates, berenjena, remolacha y todo el alcance de la mano. Se pueden ver en la calle Rosseti al 1000, en los barrios Santa Rita,  Villa Mitre y Villa Ortúzar; y, en el gran Buenos Aires en Burzaco y Malvinas Argentinas. Son nueve intervenciones y se produce una gran cantidad de alimentos utilizando viejos neumáticos por cuadra apilados de tres. La FAO aprueba esta manera de cultivar en neumáticos y no la considera perjudicial para la salud, a pesar de que algunos sostengan lo contrario”, expresa Briganti al comienzo de la entrevista.

 

El trabajo del Colectivo Reciclador Urbano visibiliza, y a la vez, es una herramienta pedagógica que por un lado da una solución al reciclado de cubiertas viejas (tardan 600 años en degradarse) y produce alimento al alcance de la mano.

 

 

 

 

 

Ante la pregunta de Mónica Dittmar sobre la posibilidad de armar huertas en terrenos ferroviarios, Carlos Briganti, señala, que en el mes de mayo de este año se impulsó una ley de huertas públicas agroecológicas en espacios disponibles de la Ciudad, para que sean gestionadas tanto por el Estado como por organizaciones de la sociedad civil, para desarrollar la agroecología urbana, fortalecer la educación ambiental y generar alimentos frescos, sanos y diversos. El proyecto es autoría de la diputada Cecilia Segura (FdT), que además es vicepresidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Legislatura porteña. “El proyecto está a la espera de su tratamiento, fue respaldado por el bloque del Frente de Todos pero en los demás bloques no se lo tuvo en cuenta por ahora”, dice Briganti.

 

El referente del Colectivo Reciclador Urbano subraya que es necesario contar con marco legal para impedir los desalojos: “porque puede pasar que después de mucho esfuerzo de limpiar el terreno para sembrarlo, te destruyen todo y te desalojan”.

 

Carlos manifiesta que hay infinidad de terrenos ociosos en la Ciudad como por ejemplo el que está en La Isla de La Paternal. Allí existen 2 hectáreas solo para sostener el cartel de una empresa constructora, “me pregunto, ¡por qué no nos dan esas tierras a nosotros para armar una flor de huerta! En este mismo lugar piensan hacer un faraónico emprendimiento inmobiliario, todos estos terrenos están privatizados, prácticamente regalados y ¡después se habla de emergencia alimentaria! Dame un terreno y te produzco alimento de cercanía”, insiste Briganti.

 

Se calcula que en Argentina existen 12 millones de tierras fiscales: “Da mucha bronca y vergüenza, ya que tenemos propuestas leyes para tener alimento al alcance de la mano y no podemos tener un espacio propio. En Villa Pueyrredón han hecho un gran trabajo con las huertas a los costados de las vías del ferrocarril Mitre. Por eso es importante contar con un marco regulatorio para que después no te vengan a decir que sos un usurpador. Es muy importante la comunicación, hay que abrir los micrófonos de todas las radios comunitarias para trasmitir todas estas ideas, unificar criterios para luchar mancomunadamente contra estas políticas de megaproyectos inmobiliarios privados”, finaliza el referente de Agricultura Urbana.

 

Entre los fundamentos del proyecto de Ley de Huertas Públicas Agroecológicas presentado en el mes de mayo por la diputada Cecilia Segura, se puede leer: “El presente proyecto consiste en la implementación de un sistema de huertas públicas agroecológicas en espacios públicos de la Ciudad, proponemos que la gestión de las mismas pueda ser estatal o por personas humanas u organizaciones sin fines de lucro, con el fin de fomentar el desarrollo de la agricultura urbana, el cuidado del ambiente y la educación ambiental destinada tanto a estudiantes de distintos niveles escolares como a la comunidad en general. 

La iniciativa ha sido elaborada en conjunto con los diferentes espacios, colectivos y huertas que se desarrollan hoy en la ciudad y responde al creciente interés ciudadano por la calidad y el origen de los alimentos de consumo diario, el cuidado del ambiente y las formas de participación ciudadana en y con la comunidad, en consonancia con el desarrollo de ciudades más inteligentes para el futuro. La visión es compartida por colectivos huerteros, organizaciones ambientalistas, culturales y comunitarias, asociaciones civiles, instituciones académicas educativas y sociales, que practican y promueven la agricultura urbana y agroecológica.

Entendemos que resulta necesario reforzar las políticas públicas destinadas al cuidado del ambiente y a la generación de hábitos saludables de vida, en línea con los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por la ONU, de la cual Argentina es país miembro. En el marco de este plan de acción mundial a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, con desafíos y compromisos interrelacionados para la construcción de un mundo más justo, el diseño de ciudades sostenibles resulta fundamental”. 

 

 

 

 

El proyecto contó con la adhesión de las siguientes organizaciones: Comunidad Slow Food Cocina Soberana de Buenos Aires, Huerta Comunitaria de Coghlan,  Colectivo El Reciclador, Huerta Tierra Salud, Museo del Hambre, Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la Uba, Huerta del Corralón de Floresta, Huerta la Pulenta, Acción huertera urbana, Círculo de Estudio de Soberanía Alimentaria de la UNSAM, Huerta del Archibrazo, Almagro; Frutas en la ciudad; Unidad Barrial Villa Pueyrredón; Cooperativa El Álamo; Cooperativa  Soncko Argentina; Huerta Vecinal de Villa Pueyrredón; Huerta de Garay; Huerta del Hospital Alvear; Huerta del Parque Avellaneda; Colectivo feminista y centro Cultural El Cebil; Biblioteca popular y Casa de la Cultura Estación Manzanares; Huerta El Mburucuyá (Biblioteca Popular de Barracas); Editorial Pachamama Libros; Huerta de Saavedra (Espacio CUCOCO); Huerta Agroecológica del CEABA, Agronomía; Huerta Comunitaria Vuelta de Obligado; Club del Compostaje; Huerta Sembrando Vida del Hospital Borda.

 

 

 

 

 

 

 

 

Portal de Parque Chas

Redacción

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