El Arroyo Vega


 

 

 

 

 

Al principio fue conocido como “Blanco Encalada” atraviesa barrios de la Comuna 11, 15 y 13. Fue entubado entre 1934 y 1941. Recorrido por uno de los principales afluentes de la ciudad.

 

“La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tiene un subsuelo rico en arroyos, de los cuales prácticamente ninguno puede apreciarse visualmente en la actualidad, excepto unos pocos metros de algunas desembocaduras, en el Río de la Plata y en el Riachuelo. Tal como muchas otras urbes emplazadas en Latinoamérica, Buenos Aires se desarrolló a la vera de diversos cursos naturales de agua (arroyos, cañadas y pequeñas lagunas) y, durante décadas, fue posible generar una convivencia entre los rasgos naturales típicos de los sistemas fluviales, y los usos y costumbres de la población. La ex Capital Federal está surcada por los siguientes arroyos: Medrano, Vega, White, Maldonado, Radio Antiguo-Ugarteche, Boca-Barracas, Ochoa, Elía, Erézcano, Cildáñez y LarrazabalEscalada. De estas cuencas, tres de las cinco más importantes se extienden también sobre el conurbano (el conglomerado de municipios que rodea a la ciudad): se trata del Cildáñez, el Maldonado y el Medrano, que tienen sus nacientes en la Provincia de Buenos Aires (Figura 1). La visión de progreso existente hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, impuso un rápido avance de las urbanizaciones sobre los cursos de agua, que se habían tornado obstáculos inconvenientes. Se priorizó ocultarlos del panorama, favoreciendo el desarrollo de barrios, infraestructura y servicios. De este modo, se continuaba con una línea de acción que buscaba reducir a su mínima expresión los rasgos naturales del terreno. Si bien hubo un tiempo de transición, en el que Buenos Aires, como concepto de ciudad moderna, incluyó en su tejido urbano la idea de canales a cielo abierto, que servían como lugar de recreo, esto se fue dejando de lado paulatinamente. El sistema de drenaje natural, compuesto por los arroyos que atravesaban la Ciudad a cielo abierto, fue casi totalmente sustituido por un conjunto de emisarios y conductos secundarios enterrados y entubados, mediante obras realizadas principalmente entre 1927 y 1954. (Buenos Aires, Ciudad de Arroyos invisibles”. Martín Diego Civeira)

 

La totalidad de los cursos fluviales han sufrido un proceso desde 1870, primero de rectificaciones y luego de entubamientos. Fue el ingeniero inglés John La Trobe Bateman el encargado de las obras. En 1908 muchos arroyos fueron encauzados y rectificados, ya que con las crecidas causaban daños a la infraestructura de la Ciudad. Fueron canalizados, pero se mantenían a cielo abierto, construyéndose varios puentes para su cruce. Finalmente, en 1919 se dispuso su canalización cerrada, pero los trabajos comenzaron recién en 1927, terminando algunos en 1938 y otros, como el Maldonado, en 1954.

 

El Arroyo Vega (que actualmente corre entubado en gran parte bajo la Calle Blanco Encalada), era el eje de la antigua Ciudad de Belgrano. Se originaba en los barrios de La Paternal y Agronomía, atravesaba Colegiales y bajaba por la Calle Holmberg hasta Juramento, luego recorría Estomba, Mendoza y Superí hasta volver a retomar Juramento. Atravesaba Freire y Echeverría, recorriendo Zapiola hasta doblar en un codo por Blanco Encalada, y por Húsares y Monroe desembocaba en el Río, sin antes recibir el aporte de una laguna ubicada en el actual Estadio Antonio Vespucio Liberti.

 

 

Arroyo Vega, por calle Blanco Encalada (c. 1922).
Detalle de la imagen 333176 del @AGNArgentina  – Archivo General de la Nación, coloreada.

 

 

El arroyo Vega, al parecer, comenzó a llamarse así a partir de una publicación de la revista Caras y Caretas, a principios del siglo XX. Allí aparecía, al lado de un arisco arroyo, el rancho de “El viejo Vega”, un poblador de la zona. (No es la persona de la foto)

 

 

El Vega, antes de eso, era conocido como Blanco Encalada (la calle por la que más transita, en sus casi 10 kilómetros de extensión) o San Martín (antiguo nombre de la calle anterior, hasta 1893). (Mapa publicado en @belgranohisto)

 

 

En la década de 1910 se realizaron obras de rectificación y profundización del cauce, que fue parcialmente pavimentado.
Asimismo, se mejoraron sus cruces, dotándolo de puentes. El entubamiento vendría más adelante, entre 1934 y 1941.

 

 

 

 

Fuentes consultadas: 
Arroyos Libres (twitter).
Herrero AC. 2008. Cap. 1, parte II: “Cuencas Metropolitanas de Buenos Aires”. En libro: De los ríos no me río” – Cuencas Metropolitanas de Buenos. Aires. Editorial TEMAS. En prensa.

























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