Villa Crespo: En la audiencia pública vecinos se expresaron contra el Megaestadio Arena

La convocatoria se realizó en el Espacio Aguirre (Aguirre 1270). El llamado lo hizo la Agencia de Protección Ambiental (APRA) después de emitir un dictamen técnico. Contaminación sonora, caos de tránsito, desvalorización de las propiedades, dificultades para estacionar y colapso energético, fueron los principales ítems que argumentaron los Vecinos Autoconvocados contra el Megaestadio Arena.

 

 

El Espacio Aguirre amaneció vallado y con fuerte custodia policial denunció uno de los 65 expositores que integran Vecinos Autoconvocados de Villa Crespo. La audiencia pública se llevó a cabo después de que el juez Aurelio Ammirato suspendiera en marzo de este año la explotación económica del emprendimiento, en respuesta a un amparo presentado por la Fundación Ciudad. El magistrado ordenó un nuevo estudio de impacto ambiental.

 

Representantes de una empresa conformada por la empresa propietaria del diario La Nación y AEG Woldwideque que lleva adelante el Megaestadio fueron los encargados de las primeras intervenciones en la Audiencia Pública. Dussan David Kipperband, gerente de relaciones institucionales, señaló que quieren “establecer en Villa Crespo el primer centro de entretenimiento internacional integrado al barrio y respetuoso del medio ambiente”. Para sustentar estas declaraciones,  dos especialistas proyectaron filminas con estudios hechos por la empresa sobre el impacto vehicular y sonoro.

 

Los Vecinos Autoconvocados de Villa Crespo contra el Megaestadio Arena se quejaron de que el proyecto fue sistemáticamente ocultado a los habitantes del barrio. “Se les escondió a los vecinos las características del estadio, no se les brindó información y cada cosa la tuvieron que pelear palmo a palmo, sacársela a regañadientes a las autoridades y a la empresa”, relató uno de los expositores.

 

 

ALGUNAS DE LAS EXPOSICIONES DE LOS VECINOS DURANTE LA AUDIENCIA PÚBLICA

 

1)

“Formo parte del Grupo de Vecinos Autoconvocados que de manera apartidaria, conjunta y mancomunada nos hemos organizado para expresar nuestra ferviente oposición a la instalación del Mega-estadio Buenos Aires Arena en el barrio de Villa Crespo.

 

En mi caso, vivo en el edificio que está ubicado justo enfrente de la obra. A diario, abro la ventana de mi cocina y apenas treinta metros más allá, observo una obra que hoy se encuentra en permanente construcción (con ruidos insoportables de lunes a sábado desde las 6 de la mañana hasta altas horas de la noche) y que a futuro, se proyecta como un negocio privado de espectáculos que, sin dudas, alterará completamente -como lo hace ya- la identidad y la vida tranquila y familiar del barrio, tal como la hemos conocido y sostenido quienes vivimos aquí desde hace años.

 

En todo este tiempo, los funcionarios del Estado a quienes les corresponde defender y garantizar los intereses públicos han desconocido reiteradamente el legítimo derecho que tenemos los vecinos a vivir en un barrio residencial que conserve y valore sus características identitarias.

 

Nos hemos manifestado de diversas maneras para denunciar y difundir públicamente el atropello que representa la construcción de este mega-estadio en el corazón de nuestro barrio, un barrio que queremos profundamente porque lo habitamos con presencia e interés por lo que es bueno para todos y no para el beneficio lucrativo de unos pocos. Un barrio que necesita más espacios verdes, más centros de salud y de primera infancia, más espacios de genuino desarrollo social, deportivo y cultural. No necesitamos ni queremos un mega-estadio en Villa Crespo. Lo que por reconocimiento legal está mal y fue rechazado en otros barrios, parece ahora estar bien en el nuestro.

 

Sostenemos nuestro legítimo derecho a pronunciarnos en contra de este mega negocio privado, que incurre en el agravante de instalarse en tierras públicas y con toda clase de privilegios hoy y a futuro. Cualquiera que viva como yo en plena contigüidad a la obra sabe que la empresa se ha convertido a todas luces en la dueña de la cuadra. A medida que la obra avanza, somos testigos del sostenido deterioro que afecta nuestra calidad de vida. ¿Qué podemos esperar para nuestra vida cotidiana cuando ingresen miles de personas, varias veces por semana, en un barrio que no está preparado ni puede transformarse para semejante movimiento de personas y autos? ¿A qué necesidad social responde la construcción de un mega-estadio en nuestro barrio?

 

Ante nuestra insistente demanda de pronunciamientos por parte de las autoridades del Estado, escuchamos con enorme indignación en entrevistas radiales la respuesta de varios funcionarios del Gobierno de la Ciudad (entre ellos ni más no menos que Larreta y Santilli) diciendo que la construcción del estadio era “un asunto entre privados”, aludiendo a que ya existía una ley que lo permitía y que había ocurrido una audiencia pública ratificando el acuerdo con esta construcción. Quiero denunciar la inexistente difusión entre los vecinos de aquella audiencia pública. No se nos comunicó y por lo tanto no se nos permitió en ese momento ejercer nuestro derecho de oponernos a este demencial proyecto que hoy avanza a pasos agigantados. Pido que se recoja el proyecto de ley alternativo, pido que se nos respete como vecinos y que se garantice nuestro derecho a vivir dignamente en el barrio que elegimos y queremos. NO al MEGAESTADIO BUENOS AIRES ARENA EN VILLA CRESPO.”

Te puede interesar  Parque Chas: Se realizó una jornada de Deporte con Inclusión

 

2)

“Estadio ARENA: una monumental construcción de 23.000 metros cuadrados con capacidad para 15.000 personas. Aunque su destino es comercial, no correrá la misma suerte que nosotros: está exento del pago del ABL. Uno se detiene, lo mira, e inevitablemente viene la pregunta: ¿Qué pasó por la cabeza del funcionario público que a la hora de calificar este proyecto lo rotuló como de “impacto no relevante”?

 

El estadio cerrado más grande de la Argentina enclavado en el centro de una zona urbana, sin previsión de estacionamientos, sin vías de acceso acordes a la magnitud del movimiento de público que, sin dudas, asolará al barrio. Insisto: ¿Qué pasó por la cabeza del funcionario público que calificó a éste proyecto como “no relevante”? Por suerte mi inquietud fue la misma que la de otros vecinos que también pensaron en la identidad del barrio, en su modo de vida, en el medio ambiente y, para decirlo sin vueltas: en la que nos espera si este estadio al que, entendemos que cariñosamente, sus constructores le han puesto apelativos tan simpáticos como “mini” o “micro”, se pone finalmente en funcionamiento.

 

Nuestra primera reacción fue la de autoconvocarnos. Así lo hicimos. En la calle y en las redes sociales. Y a propósito de las redes sociales, y tal como sucede cada vez que alguien vierte una opinión, las hubo a favor y en contra de nuestra postura. Algo por demás lógico y entendible. Pero traigo a colación la de aquellos que nos aconsejaban irnos del barrio si no estábamos de acuerdo “porque Atlanta es Villa Crespo”. A los que así lo entienden tenemos que decirles que Villa Crespo es, entre otras cosas, nuestro querido club de barrio, pero también es el Centro Cultural Osvaldo Pugliese, la pizzería Napoli, la librería Lito, la iglesia de San Bernardo, la sinagoga de la calle Camargo, la ferretería y el café de la esquina, en fin, para no andar en mucho detalle, la casa de cada uno de los que elegimos Villa Crespo por el atractivo de una identidad propia que corre el peligro real e inminente de perderse.

 

Estamos aquí dando la cara por el barrio. No es un hecho menor cuando los responsables del proyecto a nivel oficial no han querido darla y cuando los que lo llevan adelante son un mero sello, un cartel luminoso, un ente escurridizo que terminará de diluirse no bien el estadio se desperece y comience a romper la cristalería.

 

Entendimos que era urgente difundir el problema por todos los medios posibles: gráficos, televisivos, radiales. Era urgente salir a la calle y volantear con el propósito de que los vecinos, que, dada la pésima difusión, no habían tomado conocimiento del megaproyecto, se interiorizaran. Muchos de ellos se sumaron prestando su colaboración material, o apoyando con cientos de firmas. También peticionamos a las autoridades sin que nuestro reclamo encontrara resonancia alguna. Con gran decepción, comprobamos que nuestro supuesto interlocutor no defendía los intereses de los vecinos, sino los de la empresa.

 

Volviendo a la reflexión del comienzo: ¿Qué pasó por la cabeza del funcionario que calificó a éste proyecto absurdo como de “impacto no relevante”? ¿Y nuestra legislatura? ¿Alguno de los 50 legisladores que votaron afirmativamente tuvo acaso la inquietud de evaluar en profundidad el impacto de esta megaobra?

 

Uno se detiene frente al Megaestadio ARENA y tiene la sensación de estar frente a un iceberg: enorme, imponente, desmesurado, es más lo que oculta que lo que muestra. Porque así de velada (y es inevitable preguntar el por qué) fue la difusión de este proyecto por parte del Gobierno de la Ciudad. Así de velada (y es inevitable preguntar el por qué) fue la difusión de la fecha y la realización de la audiencia pública anterior, tan amañadamente pobre que termina motivando la que estamos celebrando hoy.

 

En otro orden y haciendo referencia al nuevo Estudio Técnico de impacto ambiental presentado por la empresa, cabe señalar que presenta faltantes de material en algunos ítems y un abordaje incorrecto e insatisfactorio respecto a los estándares metodológicos de presentación y de requerimientos.

Por ejemplo, con respecto a la Descripción del Proyecto, en el punto de Fichas Técnicas, en Estructuras, Acondicionamiento acústico, Cerramientos y Divisiones, Revestimientos y Terminaciones, Carpinterías, Palcos, Mobiliario, Instalaciones, Sistemas lumínicas, de audio, etc, no presenta especificaciones técnicas detalladas y la información es muy limitada. Tan limitada que cuando se refiere al Servicio de vigilancia y control de accesos, dice escueta y textualmente: “El edificio contará con un sistema de vigilancia y control de accesos”. Este enunciado es de una ambigüedad grotesca considerando que la empresa prevé una frecuencia de cien recitales por año.

El Megaestadio se está terminando. Nuestra lucha recién comienza.”

Portal de Parque Chas

Redacción

Deja un comentario