Se cumplió el centenario de la creación Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”

 

 

 

 

 

El 19 de abril de 1922 fue inaugurado el primer pabellón, que disponía de salas de internación para hombres y mujeres, un quirófano con dependencias para esterilización del material, laboratorio, sala de rayos X, consultorios y oficinas para la administración y Dirección, constituyéndose en el primer establecimiento oncológico de América.

 

“Qué honor y qué placer presenciar este evento de nuestra institución!

Un día plasmado por la alegría, los recuerdos, el amor, la lealtad, el compromiso, el compañerismo, la historia de nuestros queridos y admirados fundadores el Dr. Ángel H. Roffo y su esposa Helena Larroque.

Hoy fue una mezcla de tanta emociones que quedarán en la historia de nuestra segunda casa y fundamentalmente en nuestras vidas.

Una celebración especial, con una espléndida organización y acompañada de tantas personas que han pasado por esta institución, por el personal actual, por los pacientes que se acercaron también, por los alumnos, por todas las autoridades, por parte del ex personal y por increíble que fuera contamos con la presencia de la familia del Dr. Roffo y Helena Larroque. Simplemente un Privilegio formar parte de este día.

Observando todo esto, cómo Comisión Interna, estamos agradecidos a la vida por compartir este viaje juntos, los sentimientos a flor de piel al ver a tantas personas que formaron parte de la institución, quienes nos han iniciados y nos han enseñado tantas cosas, nos hace sentir que vale la pena todo lo vivido hasta acá. Siempre luchando por un Mejor Roffo para Todos.”
Palabras fueron señaladas en sus redes por los integrantes de la Comisión Interna Roffo del gremio no docente APUBA.  

 

Instituto de Medicina Experimental para el Estudio y Tratamiento del Cáncer, nombre bajo el cual se iniciaron las actividades del actual Instituto de Oncología, fue la respuesta de la Academia Nacional de Medicina a la propuesta del Dr. Daniel Cranwell y a la presentación de un bien documentado trabajo del Dr. Ángel Honorio Roffo, joven médico con sólida formación anatomopatológica y clínica.

 

El 19 de abril de 1922 fue inaugurado el primer pabellón, que disponía de salas de internación para hombres y mujeres, un quirófano con dependencias para esterilización del material, laboratorio, sala de rayos X, consultorios y oficinas para la administración y Dirección, constituyéndose en el primer establecimiento oncológico de América.

 

Con el apoyo de la Facultad de Medicina, de quien pasó a depender el Instituto, y el aporte de donaciones privadas y de recursos votados por el Congreso de la Nación, se inició la edificación de nuevos pabellones, cada vez más necesarios ante el incremento incesante de consultas.

 

 

Celebración del Centenario del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”

 

 

La importancia que el doctor Ángel H. Roffo, director del establecimiento, le asignaba a la investigación se concretó al erigirse el Pabellón Emilio Costa, habilitado en 1923. La esposa del Director, Helena Larroque, aportó inteligencia, imaginación y esfuerzo creando la Escuela de Nurses. La familia Costa donó la Capilla de Santa Francisca Romana, que posee un excelente órgano, para llevar sosiego a través de la música a pacientes, sus familiares y público en general.

 

En la actualidad, el Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” de la Universidad de Buenos Aires ocupa un predio de casi 4 hectáreas, con amplios espacios verdes y 13 pabellones. Atiende 63870 consultas anuales, 5.478 de primera vez y produce 2792 egresos anuales.

 

Ángel Honorio Roffo que nació en Buenos Aires el  de diciembre de 1881 y falleció el  23 de julio de 1947, dedicó su vida al estudio y tratamiento del cáncer.

 

Roffo cursó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, graduándose en 1909 con la tesis El cáncer, contribución a su estudio, que recibiría el Premio Facultad. Al poco tiempo se convirtió en jefe de trabajos prácticos de la cátedra de Urología, en la misma universidad en donde había estudiado. Entre 1912 y 1915 fue profesor adscripto de la cátedra Anatomía Patológica, y desde 1915 a 1931 ejerció como profesor adjunto en la misma.

 

En 1912, Daniel Juan Cranwell presentó ante la Academia Nacional de Medicina de la Argentina el trabajo de Roffo titulado Cáncer experimental, en el que se resumían experiencias realizadas en animales de laboratorio. La divulgación de este trabajo influyó para la creación de un instituto experimental para el estudio y tratamiento del cáncer, lo que sucedería en 1922 con la creación del Instituto de Medicina Experimental (hoy Instituto de Oncología Ángel Roffo), dirigido por Roffo. El científico argentino se había convertido en el mayor especialista en el estudio y tratamiento de enfermedades oncológicas de Latinoamérica.

 

A partir de 1920 realizó numerosos viajes a Europa, donde se relacionó con algunos de los científicos más importantes. En uno de ellos conoció a Madame Curie, y aprendió sobre la utilización del radio con fines terapéuticos.

 

Roffo fue uno de los primeros científicos en demostrar el vínculo entre los alquitranes del tabaco y la producción de “tumores”. A finales de la década de 1920 estaba seguro de que existía un vínculo entre fumar y el cáncer. Llegó a producir un número de artículos sobre el tema de la carcinogénesis del tabaco en la década de 1930. Robert Proctor N. de la Universidad de Stanford afirmó que sin duda Roffo representó la mayor amenaza científica a la industria del tabaco antes de la década de 1950.

 

A lo largo de su carrera fue distinguido con varios premios, como la medalla de oro del Congreso Internacional de Higiene, el Premio Nacional de Ciencias en dos oportunidades (1914 y 1939), el Premio Centenario de la Independencia de la Academia de Medicina en 1916, la medalla de oro de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, Premio Centenario de la Independencia del Brasil y el Premio Bauti de la Universidad de Florencia. Además fue distinguido con la Orden de Caballero de la Legión de Honor francesa (1939), la Cruz de Honor de Alemania, la Gran Cruz del Orden de Cristo de Portugal, como Gran Oficial de la Orden de los Andes de Bolivia, la Orden del Sol de Perú, Comendador de la Orden del Libertador de Venezuela y como Comendador de la Coronora en Italia.

 

En 1945 escribió el prólogo de El día de la humanidad, una de las primeras obras en publicarse de Malatios Khouri.

 

Fue su esposa Helena Larroque de Roffo, dama entrerriana nacida en 1883 e hija de un abogado. Ella estudió medicina pero no llegó a recibirse. En la Facultad conoció a quien sería su esposo y colaboró activamente con él en sus estudios e investigaciones. Juntos fundaron el Instituto de Medicina Experimental (hoy Instituto Oncológico) y la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC).

 

Helena Larroque fundó también y trabajó además activamente en la Asociación Cultural de Villa del Parque, Devoto y Talar. Hoy el Instituto, la entonces “Escuela de Nurses” y hoy de Enfermería, la Fundación y la Asociación Cultural Social y Biblioteca Popular Helena Larroque de Roffo con sus múltiples actividades forman un complejo que honra la labor tan destacada de este matrimonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

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