«La calle no es un lugar para vivir, mucho menos para morir»: el reclamo retumbó en Plaza de Mayo tras multitudinario «Frazadazo»
Una masiva movilización recorrió el centro porteño exigiendo el cese del hostigamiento estatal y la aplicación urgente de leyes de emergencia habitacional, en medio de la creciente brecha entre las cifras oficiales y los censos populares.
Redacción ParqueChasweb
El frío de la tarde del jueves 23 de julio no detuvo a la multitud que comenzó a concentrarse en el cruce de la Avenida de Mayo y la Avenida 9 de Julio. Bajo la consigna central «La calle no es un lugar para vivir. Mucho menos para morir», una nutrida columna integrada por organizaciones sociales, comunitarias, religiosas, sindicales y políticas dio inicio al denominado «Frazadazo», marchando a paso firme hacia la Plaza de Mayo para visibilizar una problemática humanitaria que no deja de agravarse.
Durante la movilización, la legisladora porteña Berenice Iañez subrayó el sentido de la marcha al manifestar que la columna buscó exigir que el Estado cumpla de forma efectiva la legislación vigente. En ese marco, denunció el constante hostigamiento y persecución que sufren tanto las personas en situación de vulnerabilidad extrema como las organizaciones que se involucran activamente en la búsqueda de soluciones cotidianas en los barrios.
La jornada volvió a poner al descubierto la marcada disparidad entre las estadísticas de los gobiernos y los relevamientos de campo. Mientras el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires registró a 5.176 personas habitando la calle en noviembre de 2025, el 3° Censo Popular de Personas en Situación de Calle —realizado por las propias organizaciones ese mismo año— contabilizó a 11.892 personas. En tanto, el Gobierno Nacional informó la existencia de 9.400 personas en esta situación en todo el país. Desde los colectivos sociales advirtieron con firmeza que estos números no representan una discusión meramente técnica, ya que de ellos depende de manera directa la asignación presupuestaria, la cobertura de las políticas públicas y la capacidad real del Estado para velar por los derechos fundamentales.
A lo largo del trayecto que desembocó ante la Casa Rosada, los reclamos se materializaron en demandas puntuales: la implementación efectiva de la Ley 3706 de protección de derechos, la actualización del subsidio habitacional previsto en la Ley 6935, el fortalecimiento de los dispositivos de atención y la puesta en marcha de políticas integrales para abordar la salud mental y los consumos problemáticos. Asimismo, las organizaciones remarcaron la necesidad imperiosa de una respuesta coordinada entre la administración porteña y el Gobierno Nacional para garantizar soluciones en acceso a la vivienda, salud y empleo.
Al caer la noche, la jornada culminó en la Plaza de Mayo con una masiva olla popular en la que se sirvieron más de 1.000 platos de comida caliente. La acción comunitaria se completó con la recepción de donaciones y la entrega directa de abrigos y frazadas, reafirmando una premisa que resonó durante toda la movilización: la urgencia de continuar organizándose, acompañando y luchando allí donde la respuesta estatal aún resulta insuficiente.
