Murió Dominga Mercedes Espinosa Villegas, la creadora de «La Tía Meche»
La fundadora del icónico restaurante de cocina tradicional peruana falleció dejando un legado imborrable de trabajo, hospitalidad y sazón que conquistó tanto a los vecinos del barrio como a destacados chefs porteños.
Redacción ParqueChasweb
Con profunda tristeza, la comunidad gastronómica y los vecinos de Parque Chas despidieron a Dominga Mercedes Espinosa Villegas, la inolvidable creadora del icónico restaurante La Tía Meche. Gran mentora, madre y abuela, deja tras de sí una historia marcada por el sacrificio, la constancia y un trabajo incansable. Quienes tuvieron el privilegio de conocerla coinciden en que su verdadera huella trasciende la cocina: dejó una marca imborrable en los corazones gracias a su generosidad para compartir saberes y su capacidad para deleitar con cada una de sus preparaciones.
La Tía Meche se consolidó con los años como un verdadero clásico gastronómico en el corazón de Parque Chas. Más que un simple local de comida, se transformó en un emblemático restaurante familiar dedicado a la cocina tradicional peruana. La historia del lugar giró siempre en torno a la figura de su fundadora, una cocinera entrañable que personificó de manera natural el concepto de «la tía de todos», conquistando a los comensales mediante una hospitalidad cálida y una propuesta casera e infalible.
Con el paso del tiempo, la conducción del negocio familiar pasó a manos de su hijo, Rubén Mermabel, quien heredó fielmente los secretos culinarios maternos. Aunque Rubén replica hasta el día de hoy con precisión matemática cada receta, los habitués del barrio suelen afirmar con cariño que las manos de la Tía Meche poseían una magia diferente y única, imposible de igualar.
El restaurante alcanzó su consagración definitiva en una pintoresca esquina residencial ubicada en Bauness 1304, en su intersección con la calle Tronador y casi al límite con el barrio de Agronomía. El éxito sostenido de su propuesta permitió además expandir la sazón familiar hacia el vecino barrio de Villa Urquiza.
Convertido en un imán tanto para reconocidos chefs porteños como para los propios vecinos, el local construyó su reputación de culto gracias a una excelente relación entre precio y calidad, destacándose por sus porciones sumamente abundantes. Entre sus especialidades más aclamadas sobresalen de forma indiscutible el ceviche de lenguado, las papas a la huancaína, el arroz chaufa y los tallarines saltados al wok. A estas propuestas se suman sus tradicionales frituras crujientes, ejecutadas en el punto exacto de aceite, y el clásico «aguadito» dominguero, una reconfortante sopa de menudos de pollo con arroz y cilantro que se convirtió en cita obligada para los fines de semana.
La partida de Dominga Mercedes Espinosa Villegas enluta a la gastronomía porteña, pero su espíritu continuará vivo en cada plato, en la memoria colectiva del barrio y en la calidez de la mesa familiar que supo construir.
