«El Tango Vuelve al Barrio» es un hecho singular que le pertenece a todos”
El murmullo solemne del Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se transformó, por una tarde, en el eco vivo de un bodegón de barrio. El pasado jueves 2 de julio, el Palacio Legislativo se vistió de milonga y emoción para oficializar la Declaración 599/25, que consagra de Interés Cultural al histórico ciclo a punto de cumplir 20 años.
por redacción ParqueChasweb
El Tango Vuelve al Barrio, impulsado desde hace más de una década por el cantor y músico Hernán «Cucuza» Castiello, tuvo su reconocimiento para celebrar no solo una trayectoria artística rigurosa, sino el profundo impacto social de un espacio que devolvió al tango a su hábitat natural: la vereda, el encuentro comunitario y la identidad popular.
La distinción institucional encuentra su origen en el Expediente Nº 2548-D-2025, un proyecto inicialmente impulsado por el diputado con mandato cumplido Juan Pablo O’Dezaille y continuado con firmeza por la legisladora Berenice Iañez. Desde su nacimiento en el año 2007, el ciclo ha tenido su trinchera principal en las mesas del tradicional Bar El Faro, ubicado en la esquina de la Avenida de los Constituyentes 4099, el punto donde se besan cuatro barrios: Parque Chas, Villa Urquiza, Agronomía y Villa Pueyrredón. La región tanguera “Urchasdonía”. Allí, entre cafés y pasiones compartidas, Castiello logró edificar una propuesta abierta que recupera el espíritu de los viejos bodegones porteños, congregando a distintas generaciones en torno a un patrimonio vivo que se resiste a ser una mera postal de exportación.
Durante el emotivo acto, Juan Pablo O’Dezaille tomó la palabra para contextualizar el valor de esta caricia institucional en tiempos complejos para el quehacer cultural. El legislador destacó la urgencia de premiar un ciclo que abraza a una comunidad entera de músicos y vecinos, contraponiéndose al aislamiento y las angustias de la vida cotidiana. En su discurso, rescató la singularidad estética de Castiello, un artista capaz de trazar puentes perfectos entre los dos grandes pilares de la identidad urbana argentina: el rock and roll y el tango.
O’Dezaille recordó cómo el tango, en ciertos momentos, se alejó del sentir popular de las nuevas generaciones por volcarse a un formato internacional o de «tango fantasía» que, aunque valioso, toma distancia de la gente. En contraposición, señaló que «El Tango Vuelve al Barrio» plantea el regreso a lo comunitario en un rincón emblemático. Con un fuerte tono político, el legislador trazó una analogía al advertir la paradoja de que, mientras sectores extranjeros aportan grandes sumas de dinero a entidades técnicas para sostener un plan de gobierno que entrega la soberanía —en alusión a la Fundación El Faro—, los vecinos de “Urchasdonía” sostienen un verdadero faro encarnado en el barrio. Asimismo, agradeció a la diputada Berenice Iañez por gestionar el espacio y subrayó que el proyecto fue acompañado por la mayoría del recinto, con la previsible excepción de los bloques libertarios, para premiar no solo la calidad musical, sino un proyecto ideológico de identidad.

El punto máximo de la jornada llegó cuando el propio Hernán “Cucuza” Castiello se paró frente al micrófono. Visiblemente quebrado por la emoción, el cantor ensayó una síntesis apretada de lo que significa sostener una peña tanguera en las márgenes de los circuitos comerciales. Con la sensibilidad a flor de piel, reconoció la dificultad de hablar en un entorno tan imponente, asegurando que el recuerdo de su padre recitando en El Faro era la fuerza necesaria para no aflojar en este viaje donde el tiempo gira constantemente.
Lejos de cualquier demagogia, Castiello agradeció profundamente a Juan Pablo O’Dezaille y a su amigo Mariano por el impulso otorgado al proyecto, y dedicó la distinción al colectivo humano que asiste a las veladas. Expresó con convicción que «El Tango Vuelve al Barrio» es un hecho singular que le pertenece a todos, ya que a partir de la música se han edificado tramas sociales profundas, afectos y complicidades vecinales. Para el músico, este ciclo representa un puente hacia personas increíbles y realidades humanas que exceden los límites de la propia partitura.
La jornada cerró entre aplausos cerrados, abrazos y el eco de acordes que prometen volver a sonar en la próxima cita bajo las luces dóciles del bodegón de Parque Chas. La declaración de Interés Cultural no hace más que estampar una firma oficial sobre una realidad que los vecinos ya legislaron hace casi dos décadas años en las mesas del bar: que el tango, para seguir siendo futuro, necesita de la vereda, el barrio y el abrazo comunitario.
Reviví la ceremonia completa
