Misa por el 40 Aniversario del asesinato de los Padres Palotinos

 

La Comunidad Palotina invita a la ceremonia a realizarse el 4 de julio de 2016 a las 20 en la Iglesia de San Patricio, sita en Echeverría 3900. La misma será presidida por el Cardenal Primado de la Argentina Monseñor Mario Aurelio Poli.

 

“Esta parroquia, y repito lo que dije hace cuatro años, ha sido ungida por el testimonio de quienes “juntos vivieron y juntos murieron”. Por el testimonio de aquellos que quisieron no vivir para sí, quisieron ser grano de trigo y murieron para que otros tuvieran vida. No sólo se ungió el altar en aceite cuando se consagró esta parroquia. Las baldosas de este solar están ungidas con la sangre de aquellos a quienes el mundo no pudo reconocer porque no eran del mundo.” (Cardenal Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, 4 de Julio de 2001”

Se conoce como la masacre de San Patricio al crimen perpetrado por los militares argentinos con el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos el 4 de julio de 1976, durante la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, ejecutado en la iglesia de San Patricio, ubicada en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Los religiosos asesinados fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. En la iglesia San Silvestro, de la orden de los Palotinos, ubicada en Roma, se colocó una placa en memoria de los cinco religiosos de la orden.

Por tal motivo se celebrará una misa a 40 años de la Masacre.
La cita es a las 20 en la Iglesia de San Patricio, sita en Echeverría 3900. La misma será presidida por el Cardenal Primado de la Argentina Monseñor Mario Aurelio Poli.

 

 

 

La Comunidad Palotina emitió el siguiente comunicado

Hoy 4 de julio de 2016 se cumplen 40 años del atentado más violento que sufrió la Iglesia Argentina en toda su historia: Cinco consagrados a Dios fueron asesinados en la parroquia San Patricio de la arquidiócesis de Buenos Aires; los Padres Alfredo Leaden, Pedro Dufau, Alfie Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, todos ellos miembros de la Sociedad del Apostolado Católico (Padres y Hermanos palotinos).

 

El crimen se produce en el período más oscuro de nuestra historia, Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de estado, protagonistas de crímenes de diversa índole, entre ellos la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños (Mensaje de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino al cumplirse 40 años de la ruptura del orden constitucional). Unos días antes del trágico acontecimiento, ellos se preguntaron cuál tenía que ser la conducta a seguir ante todo lo que venía sucediendo; debían callar o seguir anunciando la Palabra que proclama la dignidad de toda vida humana. La respuesta fue: tenemos que obedecer a Dios antes que a los poderes de este mundo. Anunciar el valor de la vida en medio de tanta muerte hizo de sus vidas, vidas testimonialmente proféticas. En este testimonio profético fueron fieles a su compromiso de consagración a Dios. El Papa Francisco nos recuerda que la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía… un religioso nunca debe renunciar a la profecía (Carta de convocatoria al Año de la Vida Consagrada).

 

Juntos vivieron y juntos murieron. Fue un atentado a una comunidad comprometida en el anuncio del Evangelio. El compromiso de fe los llevó a defender el valor de toda vida y promover los valores evangélicos de la justicia, de la paz y del compromiso con los indefensos de la humanidad.

 

Cinco personas muy diferentes entre sí, con diversas miradas de la realidad, pero unidas en el mismo anhelo de fidelidad a la Verdad. Sus historias y sus edades eran muy diversas pero los cinco se apasionaron, movidos por el carisma heredado de San Vicente Pallotti, a anunciar la Palabra de Dios que da a cada uno un lugar en la Iglesia y en el mundo. Gastaron su vida en la misión Evangelizadora que siempre es transformadora de la realidad.

 

Como comunidad Palotina y como Iglesia queremos hacer una memoria agradecida por todo lo que hemos recibido de Dios a través de cada uno de ellos. Resuenan en nuestros corazones innumerables palabras, gestos, actitudes, opciones que nos ayudaron a encaminar nuestras vidas por la senda del bien y la verdad. Hacer memoria agradecida por su sangre derramada. Ella es hoy para nosotros testimonio vivo de una fe en Jesucristo, comprometido con la humanidad y su historia.

 

Queremos también, asumir el testimonio de sus vidas y la elocuente entrega al pueblo de Dios como una luz que ilumina hoy el sentido último de nuestras propias vidas. Ellos son hoy, para todos nosotros luz y vida.

 

Queremos buscar la verdad y la justicia frente a lo sucedido. Esa justicia que brota de un corazón sanado y redimido y que siempre busca el bien hasta de aquellos que nos hicieron mal. Esa verdad que nos hace libre y nos permite construir una sociedad automáticamente reconciliada. Verdad y justicia que no se oponen al perdón. Sin esta dimensión de perdón, no seremos fieles a ellos. Tampoco lo seremos si nos hacemos cómplices de la impunidad.

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