Asado de mujeres: sororidad en Parque Chas

En “El Laberinto de Chas” —Centro Cultural y Social ubicado dentro del barrio Parque Chas— hicimos el segundo asado de mujeres. A fines de 2018 se había concretado el primer asado, en el que participamos 105 mujeres y en marzo de 2019 fuimos 120, a pesar de la lluvia. Mujeres de todas las edades, felices de estar juntas, de compartir ese rato.

 

Por Leda Amorín

 

— ¿El asado lo hicieron las mujeres? —me preguntó un amigo.

— Sí, claro —le contesté yo, sorprendida por su sorpresa.

Aunque algunas somos vegetarianas, igual vale disputar el símbolo del “asado”, reducto del gran macho argentino. Y las ensaladas también las hicimos las mujeres, no por mandato sino por algo más simple: éramos todas mujeres.

 

Abro un breve paréntesis y luego continuamos

 

Hay dos términos muy conocidos del glosario feminista que me piden aparecer en esta crónica. Seguro serán de utilidad para quienes son principiantes en estos temas:

Feminismo: aunque la palabra “suena” como de signo contrario al machismo, el feminismo no busca someter a los hombres a lo mismo a lo que fuimos/somos sometidas las mujeres (desigualdad, explotación, violencia, etc.). Cuando las palabras confunden es mejor buscar su significado: el feminismo es un movimiento político y social que busca modificar la sociedad para que exista, de hecho, la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Es decir, no hace falta crear el “igualismo”, ya que el feminismo se inventó para eso. Algo más: el feminismo trabaja para la toma de conciencia y acciona sobre la realidad para modificarla. Los enemigos no son los hombres. Como dice Rita Segato, gran estudiosa del tema, “el enemigo es el orden patriarcal, que a veces está encarnado por mujeres”. Clarito.

Sororidad: solidaridad, relación afectuosa y alianza entre mujeres en el contexto del patriarcado. Según Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana, es “la amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”.

 

Cierro el paréntesis y seguimos con la crónica

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicen las compañeras que el asado estuvo muy rico. Yo no como carne, así que aporto la opinión de las que sí lo hicieron y doy fe de que las asadoras trabajaron bajo la lluvia, apenas protegidas por un improvisado techito de chapa.

Como mencioné al principio, llovió y llovió, y recién paró de llover cuando había terminado el encuentro.

 

¿Qué hicimos entonces? lo que hacemos las mujeres cuando creemos en algo y armamos red: no enredarnos en la queja y trabajar en la solución. Se pusieron las mesas adentro y las más jóvenes se sentaron en el piso, porque no había sillas para todas.

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Al día siguiente, en el paro y movilización de mujeres del 8M, las mujeres organizadas fuimos capaces de juntar $100.000 en billetes chicos en una hora (pidiendo y pasando los billetes de mano en mano), para pagar la parte del sonido que se habían comprometido a pagar la cgt y la cta (la cronista se reserva el uso de las mayúsculas) y que retacearon a último momento por miserias y manipulaciones de esas tan comunes en este mundo.

Convengamos en algo: es más fácil enfrentarse a la lluvia que al SBP (sindicalismo burocrático patriarcal).

 

Volviendo a la noche del asado, hubo de todo.

Hubo cumpleaños feliz con todo y torta con velitas para una compañera que cumplió más de 80.

Hubo otra compañera que bajó de un avión minutos antes, pasó por su casa a dejar la valija y se vino directo al asado.

Hubo niñas, que siempre están por allí. Es muy balsámico pensar qué lindo futuro les espera, si de chiquitas tienen tanto contacto con esta otra forma nueva y hermosa de ser mujer.

Hubo charla política.

Hubo mucho baile y diversión.

Hubo algo de charla organizativa sobre el paro de mujeres del día siguiente (8M), interrumpida por la invitación de las bailadoras a que dejen de charlar y se sumen al bailongo.

 

Hubo disidencia de una compañera respecto a una de las canciones, por ser muy machista (La bifurcada). A propósito de eso, hubo bromas con las siguientes canciones, para decidir si las cuestionábamos o las dejábamos pasar. Las de Gilda fueron muy festejadas y también el meneaito, con coreografía guiada por expertas.

 

En la lucha feminista la dura realidad a veces empuja, y hasta obliga, a la seriedad, al reclamo, a la argumentación constante y también, aunque no siempre se tengan ganas, a la pelea. Este encuentro fue un respiro, una brisa de aire fresco, un lugar donde las compañeras que llevaron a sus hijas se sentían tranquilas, un momento para el disfrute de la felicidad merecida. Porque nos merecemos porciones de felicidad, no vinimos a este mundo a pasarla con cara de perro, aunque haya sectores de poder que hagan todo lo posible para convencernos de que vinimos a esta vida a sufrir.

 

El movimiento de mujeres llegó para quedarse. Puede parecer una moda pero no lo es. Llegó para modificar la sociedad, para que sea mejor para todas, todos y todes. Incluso para muchas personas que lo combaten, quizás por no conocerlo. Ojalá que esta crónica les ayude a abrir esa puerta.

Portal de Parque Chas

Redacción

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