| Fecha de Publicación:27/02/09 |
Redacción ParqueChasWEb |
Funciones de la nota

NOTA DE OPINIÓN
¿Qué se está haciendo
respecto a la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires?
Desde 1 de octubre de 1996 y durante el término de cuatro
años el Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires debió
implementar los mecanismos necesarios para llevar a cabo la descentralización
del gobierno central.
Por Osvaldo Buscaya*
¿Lo que produce el Estado de Derecho es una obra trasnochada
como el tejido de Penélope, que cada día debe ser
recomenzado?
¿Significaría que “lo verdadero mismo no puede
ser conocido”, sino que es aquello que dejan surgir “del
entusiasmo” y es así que se gobernaría bajo
el amparo de una constitución de la CABA que no se respeta
y desprecia, pero que ampara para llegar al legislativo de la Nación
donde cronológicamente se cobra la dieta?
¿De acuerdo con ésta “representación”
el Estado de Derecho es abandonado a la contingencia subjetiva de
la opinión y el arbitrio de los integrantes de la Corporación
Política en el Poder Publico de turno, que en ésta
época más que nunca, tienen en la boca las palabras
vecino o ciudadano?
¿Qué se ha hecho en los poderes de la Nación,
sobre éste desorden institucional que provoca lo desarticulado
de la ley nacional 24588, sancionada el 8 de noviembre de 1995 y
promulgada el 27 de noviembre de 1995, que indicaría que
la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
dada el primero del mes de octubre del año 1996, sería
presuntamente ilegítima?
La ciudadanía en general no esta obligada a ser experta en
la temática institucional y debe partir del supuesto que
las leyes no son inconstitucionales; ni siquiera analizar articulo
por articulo como lo haría un académico, por lo tanto
la Ley 24588, que es una exigencia del articulo 129º de la
Constitución Nacional por su 2do párrafo (Una ley
garantizará los intereses del Estado nacional, mientras la
ciudad de Buenos Aires sea capital de la Nación) no se debería
derogar. Sin embargo si los “representantes” habrían
hecha efectiva la “decisión política”
de yugular la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, con
el articulado de la Ley 24588 para su conveniencia y oportunismo,
han utilizado el Congreso de la Nación para una actividad
irregular, con lo cual desde 1996 a la fecha la ciudadanía
porteña es victima de un fraude y un grave perjuicio muy
complejo de evaluar.
Para la ciudadanía en general, que no esta obligada a ser
experta y/o académica en materia institucional, la ley 24588
tiene por finalidad excluyente garantizar los intereses de la Nación
en un Estado Federal como la CABA y su interpretación independientemente
de las consideraciones modificatorias realizadas nos presenta dos
aspectos absurdos si; Primero: Se entiende que las facultades otorgadas
por la Constitución Nacional se consideran competencias de
la Nación estamos ante una contundente inconstitucionalidad,
atento los Artículos 8º y 10º de la Constitución
de la CABA: Segundo: Si se considera que el Estado de la CABA se
encuentra aún en proceso de formación, desde el ángulo
constitucional, es un absurdo debido a que los artículos
de la Constitución porteña que le garantizan su autonomía
no son cláusulas transitorias.
Es la Nación justamente quién no puede claudicar de
su finalidad excluyente, de garantizar los intereses de un Estado
Federal como la CABA con la ley 24588. Porque es precisamente la
real interpretación de la ley 24588, que tiene por finalidad
excluyente garantizar los intereses de la Nación en un Estado
Federal como la CABA. ¿Qué es garantizar los intereses
de la Nación en un Estado Federal? Todo lo contrario de un
Estado Nacional Unitario. Es incongruente pretender traspasar a
la Ciudad las competencias que le son propias y están en
la esfera de la Nación, porque ya es propio de la Ciudad
pero a cargo de la Nación su costo presupuestario porque
desdibujaría su autonomía que exige resguardar, el
artículo 129º de la Constitución Nacional.
Los medios de información registran, que el Presupuesto generoso
de la Legislatura porteña, que ronda los $ 200 millones para
este año -una vez que se ajusten las partidas modificadas
en el recinto, ya que originalmente se destinaban $ 239 millones-
pareció animar a las diputadas y los diputados a extender
las actividades de la casa y generar nuevas comisiones, que éste
año llegarían a 31; es decir que la mitad más
uno de los legisladores tendrá una comisión a su cargo,
que requiere por lo menos de dos cargos clave, un gasto mínimo
de $ 120.000 anuales, a lo que se suma el personal administrativo
y planteles de asesores, imprescindibles.
Sería más responsable que se dedicaran a cumplir con
el mandato constitucional.
Desde 1 de octubre de 1996 y durante el término de cuatro
años el Poder Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires debió
implementar los mecanismos necesarios para llevar a cabo la descentralización
del gobierno central. Sin embargo la Corporación Política
en el Poder Publico hizo, todo lo contrario, creó los Centros
de Gestión y Participación para evitar el real control
de la gestión gubernamental y éste gravísimo
incumplimiento institucional, en un Estado con la debida garantía
judicial, hubiese provocado el juzgamiento de los responsables,
pero el Poder Legislativo y Ejecutivo de la Ciudad parecieran estar
acorde en ésta sintonía cómplice de incumplimiento
institucional. Es decir proseguir gobernando de facto.
La descentralización es una razón de Estado y la actuación
irresponsable de quienes gobernaron, y gobiernan ejemplifican lo
más contundente de la impunidad y con ésta seguridad
basada, en la impunidad, la vieja política va logrando su
objetivo afirmando a la corporación y así pasa el
tiempo con el “renovado” maquillaje de los cuadros del
ejecutivo, legislativo y judicial para su causa común, “cambiar
para que nada cambie”.
Reiteraremos que la Comisión de Descentralización
y Participación Ciudadana, organizaciones vecinales, vecinas
y vecinos para el tratamiento del proceso de transición a
las Comunas, debe considerar:
1) Que se habrían diluido sin el debido control las partidas
asignadas al ejecutivo porteño durante años ignorando
el destino del dinero de los contribuyentes;
2) Que es necesario aplicar lo que contempla la constitución
porteña pedido de informes, etc. a quien o quienes corresponda;
3) Que no existe ninguna mención por parte del actual Ejecutivo
porteño, en los medios, del proceso de transición
a las Comunas;
4) Que la Constitución de la Ciudad indica que “Las
Comunas son” y lejos de rendir un informe de lo realizado
durante tantos años, ejecutivo y legislativo porteño,
no deben limitarse a una expresión de buenos deseos como
si estuviesen “vacacionando” ajenos al cargo gubernamental;
5) Que esta metodología irregular donde nada explican, indicaría
que el año 2009, sería otra frustración;
6) Que independientemente de no apartarnos sobre la revisión
de cómo se utilizó el dinero de la Ciudad en el área
de Descentralización en todos sus periodos con sus presupuestos
aprobados, la Comisión Bipartita debe hacer un seguimiento
directo y paso a paso del ejecutivo porteño de cómo
gasta lo destinado a todas las áreas de la Ciudad y de cuánto
es, y saber cuál es el estado de las licitaciones desarrolladas
actualmente en varios ministerios, como Medio Ambiente, Espacio
Público, Salud, Educación, etc., Corporación
del Sur, que afectan competencias exclusivas y concurrentes de las
comunas;
7) Que la Democracia Participativa exige que los funcionarios hagan
transparente sus procedimientos y la Comisión Bipartita no
debe ser cómplice de la, presunta, irregular disposición
de los fondos públicos;
8) Que asistimos año tras año, a una dilación
inconstitucional sin conocer el destino de los fondos públicos
y sin hilar muy fino nos preguntamos que pasa en salud, educación,
seguridad, etc. ¿Que pasó con los 200 millones de
pesos, en que el Gobierno de la Ciudad presentó el plan de
Rehabilitación y Mantenimiento de Aceras 2006-2010 con un
contrato por cuatro años?
Debe desistir la corporación política en su tarea
de distracción, que nos desilusiona, nos agota y nos enfrenta
mientras tanto, sus integrantes, se unen aparentando, diferencias
públicamente, pero llegados al poder están desaparecen
y se amalgaman con un objetivo común que los une solidamente.
Hacer desaparecer la democracia participativa.
La real oposición somos las vecinas y los vecinos participativos
no partidarios, quienes no cobramos sueldos como los que usurpan
el poder. Es esencial sumarnos para lograr la masa crítica
de la nueva política.
Cualquiera que se mantenga fiel al principio de que los juicios
de la nueva política no deben sufrir la influencia de las
actitudes convenientes a la Corporación Política en
el Poder Publico, a través de sus “representantes”,
habrá de reconocer en la orientación participativa
de quienes integramos Ciudadanos Grupo Uno un alto interés
democrático; viendo en las resistencias opuestas a Ciudadanos
Grupo Uno una nueva prueba de sus afirmaciones.
El objetivo es afirmar la autonomía y la organización
de las instituciones en una democracia participativa fundada en
la libertad, la igualdad, la solidaridad, la Justicia y los derechos
humanos.
*Vecino Integrante de la Comisión Bipartita de Control y
Seguimiento de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires
|
|