Liberaron esta tarde a la referenta de AMMAR Georgina Orellano tras una detención denunciada como arbitraria
Pasadas las 13:30 horas, la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), Georgina Orellano, y su compañera de militancia Victoria Arriondo recuperaron la libertad tras haber permanecido varias horas detenidas en la Alcaldía 1 de la calle Suipacha 150.
Ambas activistas, junto a Estrella Sangama —también identificada en los registros como Estrella Sanmapiña—, habían sido privadas de su libertad durante la madrugada por agentes de la Comisaría 1C de la Policía de la Ciudad. El arresto, calificado como un acto de violencia institucional y persecución por diversas agrupaciones feministas y organismos de derechos humanos, se produjo en las inmediaciones de la avenida Juan de Garay al 1200, apenas horas después de que el sindicato realizara un encendido reclamo público por el esclarecimiento de la muerte dudosa de Rachell, una trabajadora sexual trans y migrante de nacionalidad peruana. Mientras que Orellano y Arriondo fueron liberadas por disposición de la titular de la Unidad de Flagrancia Este, Malena Mercuriali, Estrella Sangama continúa privada de su libertad en relación con otra causa penal preexistente.
La secuencia que derivó en las detenciones comenzó a gestarse a las cuatro de la mañana del día anterior, cuando las integrantes de AMMAR (@ammar.sindicat ) se enteraron a través de un mensaje de WhatsApp que el servicio médico del SAME había constatado el fallecimiento de Rachell en el pasillo del primer piso del Hotel Río de la Plata, ubicado en el barrio de Constitución. La primera versión difundida por las autoridades policiales sugería un deceso por sobredosis, bajo la premisa implícita de que la víctima se había provocado el cuadro. Esta hipótesis oficial despertó inmediatas sospechas en el entorno de la organización, donde se conocía que la mujer no padecía consumos problemáticos. A partir de testimonios recogidos con el encargado del establecimiento y los habitantes de la cuadra, las compañeras lograron reconstruir una hipótesis alternativa ligada a la vulnerabilidad extrema del tejido social: presumiblemente, tres jóvenes en situación de calle alteraron la bebida de Rachell con el fin de robarle, provocándole involuntariamente la muerte.
Ante la falta de respuestas judiciales, un grupo de trabajadoras sexuales se concentró a las veinte horas frente a las puertas del hotel para encender velas, un ritual comunitario con el que habitualmente despiden a sus compañeras fallecidas. De acuerdo con el testimonio brindado por la propia secretaria general de AMMAR al salir del calabozo, el clima se tensó de manera drástica cuando los administradores del hospedaje colocaron un cartel con la leyenda «habitación disponible» en medio de la manifestación, un gesto que el colectivo interpretó como una provocación y un símbolo doloroso de la precarización y el descarte de sus vidas. Frente a este hecho, se produjo la quema de un contenedor de residuos, lo que desencadenó una respuesta estatal que la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la diputada Victoria Montenegro tildaron de desmedida y desproporcionada.
A pesar de que las manifestantes ya se habían desconcentrado de la puerta del hotel, la seccional policial desplegó un operativo cerrojo que involucró entre cinco y seis patrulleros de la Comisaría 1C. Los efectivos interceptaron a Georgina Orellano y a Victoria Arriondo en momentos en que la referenta intentaba ingresar al hall del edificio de su propio domicilio particular. De forma paralela y a escasas calles de allí, los uniformados arrestaron a Estrella Sangama, quien según denunciaron testigos fue obligada a desnudarse en la vía pública antes de ser trasladada. Tras el periplo inicial por la comisaría de las avenidas Entre Ríos y San Juan, las tres mujeres fueron derivadas al centro de detención de la calle Suipacha, donde contaron con la asistencia técnica de las Auxiliares Defensoras de turno mientras a las afueras se incrementaba la vigilia de las organizaciones que exigían su inmediata exención de prisión bajo las consignas de Justicia por Rachell y Libertad para Estrella.
Al cruzar la puerta de la Alcaidía y fundirse en un abrazo colectivo con la militancia que la aguardaba, Georgina Orellano dejó en claro que la muerte, el calabozo y la violencia no son destino para nadie, denunciando de manera categórica que las mujeres trans y las trabajadoras sexuales sufren golpizas, detenciones y persecución policial a diario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de forma silenciosa. Con una marcada interpelación a los movimientos sociales y al arco político, la dirigente reivindicó su identidad y su conciencia de clase, remarcando que frente a un contexto de hambre, frío y precariedad intramuros es indispensable profundizar la organización popular y generar mayores lazos de visibilidad, ya que ninguna vida puede ser considerada descartable. Para conocer el seguimiento del caso, las resoluciones de la Unidad de Flagrancia y las próximas movilizaciones del sindicato, se puede ampliar la información en la cobertura especial de la agencia de noticias agenciapresentes.org
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