Anunciaron un nuevo Sistema de Alerta de Tormentas

Permite detectar fenómenos atmosféricos, anticipar en qué zonas de la Ciudad va a llover con mayor intensidad, predecir en qué lugares hay más probabilidades de anegamientos y mejorar la respuesta operativa ante situaciones de emergencia.

 

La Ciudad presentó el Sistema de Alerta de Tormentas (SAT), una innovadora red de información en tiempo real que permitirá anticipar de forma precisa la llegada a la Ciudad de Buenos Aires de tormentas, sudestadas y diferentes fenómenos climáticos.

 

Esta información será procesada en el Centro Único de Coordinación y Control (CUCC), que podrá crear mapas de situación y generar alertas anticipadas que nos permitan estar mejor preparados ante situaciones de emergencia.

 

El sistema, desarrollado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, forma parte del Plan Hidráulico para mitigar el riesgo de inundaciones en Buenos Aires. El Plan, financiado por el Banco Mundial, ya lleva realizadas las obras del arroyo Maldonado y las Estaciones de Bombeo en La Boca-Barracas. En este momento se encuentra abocado a las del Segundo Emisario del Arroyo Vega, entre las más importantes.

 

Este sistema servirá para generar alertas meteorológicas con más precisión y anticipación. A través de la más alta tecnología, se podrá saber:

 

En qué zonas de la Ciudad y el área metropolitana habrá tormentas fuertes, con una precisión de 4 km y 90 a 120 minutos de antelación.

 

La situación de las napas y los conductos de la Ciudad, estableciendo el caudal de agua existente y proyectando tiempos de desagote.

 

Esta información será procesada por el Centro Único de Coordinación y Control (CUCC) que se está construyendo en el barrio de Chacarita. El CUCC podrá así disparar alertas a Defensa Civil, SAME, Bomberos y Policía de la Ciudad para articular las medidas necesarias: alertas de tránsito, envío de agentes de prevención, intensificación de trabajos de limpieza de sumideros, entre otras acciones.

 

Asimismo, la recopilación de esta gran cantidad de información ofrecerá una gran base de datos climáticos y atmosféricos de la Ciudad. Esta big data permitirá actualizar los modelos meteorológicos de la Ciudad para orientar de forma eficiente las obras hidráulicas futuras.

 

Cómo estará compuesto el SAT

El SAT estará compuesto por un radar meteorológico Klayton Doppler Banda S Doble, único en su tipo en el país, especialmente diseñado para predecir sucesos meteorológicos severos, como tormentas y sudestadas, y analizar frentes de precipitaciones fuertes. Tiene 20 m de alto, una visión de 360 grados con un alcance de hasta 240 km y permitirá predecir fenómenos climatológicos con hasta 120 minutos de anticipación. Su ubicación, en el partido bonaerense de Merlo, le permitirá detectar las posibles tormentas de sentido norte-sur, que son las que más afectan a la Ciudad de Buenos Aires.

 

Se suma una antena de recepción satelital que recibirá la información captada por el satélite meteorológico estadounidense GOES-R. Este satélite ofrece pronósticos de tormentas, mapeos en tiempo real de actividades de relámpagos, y da avisos de tornados.

 

Además, cuenta con 34 estaciones meteorológicas e hidráulicas distribuidas en la Ciudad y el Gran Buenos Aires, equipadas con sensores y cámaras que tomarán datos climáticos en tiempo real: viento, presión, humedad, precipitaciones, temperatura, radiación solar, rayos UV, temperatura del suelo. Además, permitirán medir la velocidad, el caudal y el nivel del cuerpo de agua en los arroyos de la Ciudad y en el Río de la Plata. Todas las estaciones contarán con paneles solares y baterías que les darán autonomía ante posibles cortes de energía.

 

El CUCC

En el Centro Único de Coordinación y Control (CUCC), ubicado en el barrio de Chacarita, confluirá toda la información brindada por el radar, las estaciones y el satélite. Estos datos llegarán a través de conexiones de fibra óptica y también mediante radioenlace, para evitar cortes e interrupciones. Allí, un equipo integrado por 15 profesionales analizará y procesará los datos con softwares especiales que permitirán cruzarlos con otras fuentes de información: modelos de predicciones internacionales, mapas de la Unidad de Sistemas de Información Geográfica de la Ciudad, datos del Servicio Meteorológico Nacional y del Servicio de Hidrografía Naval.

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El CUCC integrará el nodo de gestión de emergencias, donde trabajan de manera coordinada Defensa Civil, la Guardia de Auxilio y Emergencias, Bomberos, Policía de la Ciudad, SAME, la Dirección del Cuerpo de Agentes de Control de Tránsito y Transporte y la línea 108 de Asistencia Social Inmediata.

 

Desde el CUCC se emitirán alertas a los distintos organismos involucrados, de modo que estos puedan adelantar estrategias, optimizar sus recursos y ofrecer una respuesta rápida y eficaz ante posibles situaciones de emergencias.

 

Un Plan de Contingencia que se venía anunciando hace cinco años

 

En el año 2013 se realizó una charla debate sobre Inundaciones, que fue organizada por el Consejo Profesional de Ingeniería Civil, el Departamento de Hidráulica y la Escuela de Graduados en Ingeniería Hidráulica. En esa oportunidad, los ingenieros disertantes abordaron las inundaciones en grandes centros urbanos, su situación actual, y las perspectivas futuras para el manejo y gestión de la problemática asociada. Durante la exposición, se les preguntó a los organizadores si los vecinos afectados fueron integrados a los estudios y planes de futuras obras en esta temática. El que respondió fue el ingeniero mecánico Daniel Capdevilla, en ese momento director general de Infraestructura Urbana del Gobierno porteño (ver video). El funcionario admitió, entre otras cuestiones, que “necesitamos de los vecinos para validar las modelizaciones matemáticas”. Luis Rubén Poli, integrante de la Asamblea de Vecinos Inundados de Parque Chas, afirmó que jamás se hizo nada para la participación activa de los afectados. El vecino, agregó además, que “en el mientras tanto, y durante los 10 años de la gestión del PRO, jamás implementó planes de contingencia para que no haya daños irreparables como la vida humana: los muertos del 2 de abril del 2013, uno de los cuales falleció en la cuenca del Maldonado, fueron rápidamente olvidados”. El Sistema de Alerta de Tormentas viene siendo anunciado desde el 2014. Ahora le pusieron fecha: 2019.

 

El año pasado, ParqueChasWeb publicó una investigación que analiza la construcción pública del problema de las inundaciones en la ciudad de Buenos Aires. La investigación pone foco en los procesos físicos y antrópicos (naturales y socio-políticos) que provocan las inundaciones en la metrópoli, para luego centrarse en el modo en que los actores afectados logran articularse y armar redes que otros actores, generando así procesos de construcción social del riesgo de inundación.

 

Las autoras del informe son María Gabriela Merlinsky (Investigadora adjunta de CONICET  IIGG- FSOC- UBA) y Melina Tobías (Becaria doctoral CONICET IIGG-FSOC-UBA).

 

Los colectivos barriales ya advertían sobre la necesidad de integrar a los vecinos en los planes de gestión de riesgo, ya que son ellos los que más conocen el territorio. En este sentido, reclaman espacios formales de diálogo entre las autoridades del GCBA con competencia en el manejo de las inundaciones, tanto para la discusión sobre los Planes de los Arroyos (qué obras piensan hacerse, en qué zonas, con qué parámetros de riesgo), como así también para la elaboración de planes de gestión de desastres (cómo deben actuar los vecinos en caso de emergencia).

 

En síntesis, en palabras de los referentes de las organizaciones, la visión limitante de la gestión del riesgo asociada a las grandes obras “como única solución al problema” es el punto más fuerte de cuestionamiento a la acción del Gobierno de la Ciudad. En nuestro diálogo con estos actores hemos podido reflexionar acerca de otros enfoques alternativos para la gestión del riesgo de inundación. Esta mirada alternativa toma muy en serio el problema de la vulnerabilidad y habilita la construcción de inventarios de problemas y soluciones que se apoyan en conocimiento muy profundo del comportamiento hídrico de las cuencas. Son saberes indispensables para la construcción de políticas intervención pública integrales y de largo plazo”.

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